Resumen desde que dejé de escribir:
Fuimos a algo así como el centro de Cantón (Guangdong) y parece menos arcáico que el sector de donde vive mi tía. Se ven hartos edificios, avenidas grandes, muchos autos (acá son demasiado buenos para tocar la bocina y conducir mal). Se ven hartas bicicletas igual y es todo todo todo muy gris.

Fuimos como a una galería donde habían unas cuantas tiendas y mi papá compró tours a Beijing y a Guilin (al cual le llamo “el lugar de las montañas puntudas bonitas”). Ahí había baño y habían tres tazas y un hoyo, y como estaba sola, aproveché de tomarle una foto al tan temido hoyo.

Después fuimos a Pizza Hut!!!! Desde que llegué había comido arroz con verduras verdes salteadas al almuerzo y cena y sopa de arroz o esos como panqueques de arroz al desayuno, así que necesitaba sentir otro sabor... Ah! Bueno, exagero, porque fuimos una vez a McDonalds y otra vez a Starbucks en Hong Kong.
Fuimos después al supermercado y fue demasiado entretenido, porque en Santiago me gusta ir a los supermercados grandes y ver a sección de productos importados, porque es entretenido ver esas cosas medias exóticas, entonces ir a un supermercado chino es como estar en esa sección, pero multiplicada por el tamaño del supermercado, pero igual no pude pasar tanto tiempo ahí, porque andábamos con mi tía que compraba insumos para su casa, y no de paseo a una tienda de curiosidades. Ahí compramos una baguette y mantequilla... Fue muy extremadamente difícil encontrar pan ahí, porque acá en China la gente come poco pan y el que come es dulce, así que el pan de molde parecía muy normal y entre los ingredientes sólo se leía azúcar y nada de sal, en los que se podía leer algo en inglés, porque en la lista de ingredientes en chino, ni mirar... Y de repente, cuando estaba casi toda la esperanza agotada, apareció mi hermana con una sonrisa tan grande como la baguette que tenía en la mano. Misión dos: encontrar una mantequilla. Fui a la sección de lácteos, que es muuuuuuuuuucho más reducida que en los supermercados chilenos, y encontré dos marcas de mantequilla: President, que nos dieron en el avión, y una china que tenía una vaca en la cajita donde venía. La President venía en seis potecitos individuales y la marca china tenía en una cajita un pan de mantequilla de 125 gramos. Después de hacerle ver a mi mamá los ingredientes y decirme que sólo tenía leche, sin sal, pensé en optar por la President, un poco más cara, pero supuestamente con sal. Lista de ingredientes: leche. Ausencia completa de sal. Así que opté por la mantequilla de la vaquita. Misión tres: encontrar mermelada. Recorrí el supermercado, salvo en la sección de electrodomésticos y artículos similares, y no encontré, salvo una de jengibre, que no probaría voluntariamente.
Después del supermercado fuimos a algo así como el Persa de Etación Central en Santiago y fue una de las cosas más estresantes que he vivido: pasillos estrechos, gente que empuja, gente que grita, ropa fea, cero opción de mirar mucho sin ser acosada por los vendedores y precios no tan bajos como uno quisiera... y además había que regatear, así que cero opción de obtener un precio menor con mi cantonés pre-básico. No compré nada, pero mi mamá compró unas pantis bastante buenas, muy gruesas, buenísimas para el frío de Beijing.
Volvimos en trolebús a la casa, porque mi tío no nos podía ir a buscar (diría que ellos usan el auto hasta para comprar el pan, pero no comen pan). Habíamos esperado un taxi harto rato, pero pasaban todos ocupados. En ese rato que estuve parada me di cuenta de que hay muchos muchos muchos ciclitastas y motociclistas, también gente que anda como en triciclos que tienen carrito. Se ve de repente gente que anda en una bicicleta con un bulto atrás del alto de su espalda y a los lados colgando en cada lado un bulto, que hace que tenga el ancho de más o menos dos tercios de un auto.


Cuando nos subimos al trole, la gente iba corriendo para agarrar un asiento, pero corriendo de verdad. Nosotras nos subimos casi de las primeras y agarramos dos asientos, así que se sentaron mi hermana grande y mi hermana chica juntas y mi tía en otro, y un hombre que estaba al lado de mi tía le dio el asiento a mi mamá, cosa que jamás habría esperado observando el comportamiento medio de los cantoneses... y yo me fui parada, cosa que mi tía vio atroz, me dijo “te dije que te sentaras en el asiento de adelante y no te sentaste” no como reto, sino como comentario no más... Parece que irse sentado tiene harto valor en estos lares.
Cuando nos bajamos del trole, nos fuimos por unos callejones donde habían puestitos de fruta y ropa, para aprovechar de comprar algún vegetal para que yo comiera.


Vimos unas cañas de azúcar y mi tía compró una para que probáramos...

O sea, parece que mi hermana grande ya la había probado antes y a mi mamá ya la había visto masticar de esas, pero yo no la había probado. En el trole iba una pareja sentada masticando esas cosas. Se corta un trozo, se le saca la corteza y se mastica la pulpa fibrosa que tiene, entonces sale agua dulce y se escupe la fibra seca que queda en la boca... Se supone que eso es lo rico, pero no me gustó mucho, es bastante fome... es mucho trabajo para obtener agua dulce.
Vimos frutas que no conocíamos, así que mi mamá compró unas cuantas “papayas estrella”, que si se cortan, queda una tarja con forma de estrella y no hay que cocerla con azúcar para que tenga buen sabor (tampoco me gustó mucho), compró unas cosas verdes que tienen forma de pera o algó así, que tampoco me gustaron mucho, y quisimos comprar unas cosas color fucsia que tienen forma de alcachofa pero eran muy caras.

También compró unas cuantas manzanas de java, que las probamos cuando estábamos en Hong Kong porque mi tía nos regaló unas, y nos parecieron bastante buenas. Tienen forma de pimentón, son rojas como manzanas por fuera y blancas por dentro, son como esponjosas como la sandía, pero no tan blandas y tienen sabor a pera asiática, pero más suave.
Ahí, donde mi tía, hace menos de diez años era campo, puro campo, y de hecho aún quedan algunas casas de ladrillo, algunas en uso y otras en ruinas. Hay unas ruinas casi al lado del departamento de ella, o sea, está el edificio donde vive ella, al lado hay una comisaría y al lado están las ruinas de unas casas chiquititas de ladrillo que eran del campo. Esa noche de vuelta al departamento pasamos por al lado de esas y daba miedo, porque están como abandonadas y no hay luz, entonces es como el escondite perfecto para la gente mala, y parece que en Cantón hay mucha de esa, porque todos los departamentos y casas tienen las ventanas enrejadas.
Al día siguiente fuimos a algo así como el centro otra vez y tomé algunas fotos de la ciudad.

Después anduvimos como una hora en auto para llegar a un restorán más o menos famoso por su pato asado que queda en medio de la nada, tipo restorán “La Cuca”. Probé la raíz de flor de loto, que no me gustó mucho (hasta ahora he nombrado más cosas que no me gustan, pero de verdad que no soy tan mañosa).


Anduvimos como una hora en auto otra vez y volvimos al depto de mi tía. Mi papá dijo “ya, arreglen la maleta con ropa para dos días, que después nos vamos en tren al campo”. Más tarde tomamos el tren, que es como el Metrotren de Santiago y fuimos a Dongguan, que demoró desde Cantón como media hora... De campo, nada.

Fuimos a un Mc Donalds que queda al frente del hotel donde nos quedamos y pensamos que ahí hablarían algo de inglés. Nada. Ni siquiera los nombres de las comidas tenían nombre Mac-algo, sino que todo todo estaba en chino, la gente no hablaba cantonés, cuando se supone que en esa zona se habla cantonés, pero igual pudimos comer, apuntando a lo que queríamos y haciendo mímica.

Al día siguiente fuimos al pueblo de mi mamá, que de pueblo algo queda. Primero pasamos a comprar flores e incienso y me puse a tomar algunas fotos. Pasaron muchas motos, autos caros, bicicletas y “triciclos de carga”. Ahí son re-buenos para tocar la bocina: pasaban algunos tocando la bocina cada dos segundos y no tenían a nadie al frente!!


Todos los autos que se ven por ahí son caros, no porque todos tengan plata ahí, sino porque los que tienen auto son los que tienen plata. Los que no, andan en moto, a pie o en bici. Los que tienen plata, tienen mucha plata porque son los dueños de las fábricas que hay ahí, que son muchas, y los que no tienen plata, son los obreros de esas fábricas.

Antes era campo, pero creció muchísimo en los últimos 20 años. Yo creo que por eso hay tanta gente que habla sólo mandarín, porque la ciudad creció tanto, que tuvo que migrar gente para poder cubrir la demanda de mano de obra que se necesitaba.

(En la foto, ni Mc Donalds, ni KFC, sino MFC)
Llegamos al pueblo de mi mamá en el auto de nuestro “tío millonario” que es como primo o algo así de mi mamá. Había una laguna que seguramente era natural antes, un edificio nuevo grande al lado de lo que queda del pueblo, de pasajes estrechos y casas de ladrillo.



Fuimos primero al cementerio del pueblo. Estaba como en la ladera de un cerrito lleno de árboles de lychee (se dice "laichi", es una fruta china que me encanta) y habían como unas ánforas con las cenizas de los muertos. Algunas estaban como puestas en medio de la nada y otras tenían unas estructuras má elaboradas como la del papá de mi mamá.


Los cementerios ahora son así, no está permitido el cementerio tipo parque y si no es eso, así en ánforas, es una fosa común. Hay muchos chinos vivos como para desperdiciar espacio para los muertos.
Después de eso fuimos a recorrer el pueblo. Mi mamá se cruzó con una señora media vieja y la señora le dijo “aah, tú eres Sio Chang, cierto?... aah, hace tiempo que no andas por acá” o algo así. Después le pregunté a mi mamá quién era, y ella no sabía, plop! Pero qué cuático que quede gente del pueblo y que reconozcan a mi mamá, que había ido hace tres años y la vez anterior fue cuando yo tenía dos años.
Al principio hay unas casas arregladas, con muchas motos estacionadas y después se empiezan a ver las casas de ladrillo, viejas, pero en buen estado.
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Vimos el pozo del pueblo, de donde todos sacaban agua (eso es como muy de película!!) y supongo que aún muchos lo hacen. Pasó una señora a mi mirar por qué tomábamos fotos y dijo “qué hay?” y alguien contestó “nada, sólo están mirando el pozo”, y la señora dijo “ah! Es que como estaban tomando fotos y había tanta gente pensé que había algo”, y alguien, parece que mi papá, dijo “es que nunca habían visto un pozo, por eso le toman fotos”.

Fuimos a la casa de mi mamá, que desde afuera es un muro con una puerta. Entrando hay como un pequeño patio, todo de cemento y ladrillos, y a la izquierda está la cocina que funciona a leña y está en una pequeña habitación. Frente a ella hay un cuartito chico también donde se guardaba la leña. Al frente (de a puerta de la entrada) hay otra puerta, que es la de la casa y entrando se ve en la pared del frente la foto de mi abuelo cuando viejo y cuando joven, y la foto de la mamá de mi abuelo. En esa pared hay una puerta y pasando por ahí hay unos muebles empolvados y madera media podrida con algunas tazas y objetos varios. A la izquiera hay una cama hermosa de madera tallada, vieja, muy vieja, que era de mi bisabuela, con unas sillas viejas encima, igual de bonitas. A esa pieza entraba poca luz, desde una ventanita alta que quedaba al lado de la cama.
En lo que sería en living, donde están las fotos, hay una escalera estrecha de madera, que lleva a un segundo piso...

(La cocina)

(La escalera)

(El segundo piso)
Al día siguiente en la mañana fuimos al pueblo de mi papá, que algo de pueblo queda. El camino ya no es de tierra y hay hartas casas que botaron, otras que arreglaron, pero algo queda.
La casa de mi papá fue la primera casa grande del pueblo. Todavia pertenece a mi familia, pero viven otras personas, para que la cuiden.

Pasamos por el templo del pueblo, donde todos tenían apellido Chau (Zhou o Chow). Había una puerta en medio de la nada por donde pasaban las parejas que iban a casarse. En el pueblo de mi mamá también había un templo del pueblo y en ese pueblo todos tenían apellido Tin (o Ding).


También habían pasillos estrechos, pero era todo un poco más desordenado y ahí, a diferencia del pueblo de mi mamá, el sueño no era plano, sino que en desnivel, como en Valparaíso.

Dimos un par de vueltas por algo así como el centro del pueblo, donde había una feria y habían unas personas que arreglaban ropa. Mucha gente en bici y en triciclos.



Otra foto de Dongguan, “el campo”...

Como que engaña tanto edificio alto, pareciera que es una ciudad desarrollada, más o menos moderna, pero en realidad no lo es tanto. Basta salir de las avenidas, irse por calles chicas, y en poco tiempo se encuentran esos pasajes chicos como los de donde vivian mis papás.
Y eso sería el sur por el momento. Ahora me falta el norte, Beijing, que son hartas fotos, pero muchas iguales, asi que las tengo seleccionar y tengo que escribir... Pero en la tarde me voy a Guilin por 4 dias, y no se cuanto voy a demorar en actualizar...
Gracias por leer!
3 comentarios:
Gracias a ti por escribir!!
con cada post aprendo un poco más,
me sorprendo con cada foto, con cada párrafo...
termino siempre con la misma sonrisa, igual que tu hermana y la baguette :p
Saludos desde acá hasta allá=)
Me ha gustado bastante estos post de tu viaje por China. Realmente siempre me ha llamado la atencion China y Asia (me encantaria viajar a Vietnam, China y Japon).
Sobre lo que escribes de Hon-Kong me lo imagino tal cual, ya que esa parte es super occidentalizada, despues de tantos años de ser colonia inglesa, desde la guerra del opio.
Es increible, al ver tus fotos, y comentarios, como ha cambiado China en tan poco tiempo, desde que murio Mao y Den Xiaoping comenzo la apertura economica que China no ha parado de crecer. Me acorde de cuando don francisco viajo hace poco de nuevo a China y mostraba una calle de Shangai y todos vestidos de uniforme azul y mostraba ahora y puros edificios.
Espero nos puedas seguir mostrando pronto mas de esas tierras que espero algun dia conocer.
se lee de una pasada...
creo que nunca, ni leyendo textos de tecnologías constructivas en la U, nunca antes leí tantas veces la palabra ladrillo tan seguido =P
estamos al aguaite de las fotos de guilin-montañas-puntudas...
en otras noticias, malas noticias. revelé el rollo de la sesion improvisada cafe+galletas y nada, al parecer el disparador de la camara jugó una mala pasada y no quedó ningún registro.
estoy re tostado con eso pq le tenía harta fé al experimento.
me dan ganas de repetirlo en plan revancha.
por otro lado, la cafetera fue y volvió del servicio técnico, y claramente la cosa cambió. ahora si hace café como la gente...otro punto a favor de la revancha.
ahi te ves, cuidate.
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